miércoles, 20 de julio de 2011

1. Érase el primer día de un viaje juntos. . .

 Creo que me vendrá bien escribir lo que hice cada día de este viaje. Aunque ahora lo recuerde perfectamente, poco a poco se me irá olvidando y eso no lo puedo permitir. Así que lo voy a contar aquí, como si fuera un cuento, a una entrada por día de viaje. So, Let's go!

Cierto día, Marikiya y el Niño-Tigre, cargados de provisiones, cogieron un bus para que les dejara en una aldeíta situada en medio de un valle. Allí deberían buscar una casita amarilla, que es donde pasarían tres días y tres noches antes de volver a la ciudad. Cuando fueron amablemente recibidos por los dueños de la casa, instalaron sus cosas y decidieron irse a inspeccionar el terreno.


Primero subieron por la ladera de la montaña, girando a la izquierda y a la izquierda otra vez, hasta que llegaron a lo alto de la montaña. Descubrieron que estaban más altos que los nidos de las rapaces e incluso a la misma altura que el gran castillo natural que había en el otro lado del río. Y juntos disfrutaron de las maravillosas vistas. Después de bajar la montaña, cruzaron al otro lado de la carretera y tras la terraza del bar que había allí, descendieron por un rinconcito hasta encontrar al caballo pardo que pastaba bajo el castillo.





El Niño-Tigre quiso explorar por los alrededores y Marikiya fue con él. De la mano atravesaron una pequeña explanada para llegar a un caminito estrecho con mucha vegetación; y al salir, entraron en el primer bosque. Decidieron continuar otro poco hasta que el bosque se transformó en grandes columnas blancas. La curiosidad les seguía apremiando y sin perder de vista el río y siguiendo los pasos del Niño-Tigre, avanzaron hasta que el bosque se convirtió en una pequeña selva jurásica, donde los árboles, helechos y bichos iban aumentando en tamaño, mientras ambos siguieron el camino hasta el Árbol de las Hadas. Como poco a poco iba anocheciendo, decidieron regresar siguiendo el curso del río y pasaron la primera noche en la casa.





* En el próximo capítulo, Marikiya y el Niño-Tigre se adentrarán en terreno desconocido, serán rodeados por buitres y llegarán a encrucijadas vigiladas por abejas y mariposas. . .

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