domingo, 16 de enero de 2011

Repo Men.- ó "Charcuterías Law-Whitaker"

El año pasado me matriculé en una asignatura llamada Cine Anglo-norteamericano, en la que cada x tiempo tenía que realizar reseñas sobre las películas señaladas en el programa. Ha pasado un tiempo y parece mi cabeza echa de menos la rutina "ver pelis-comentarlas", así que como soy muy cinéfila, he decidido compartir con vosotros un pequeño comentario sobre las películas que vaya viendo. So, let's go! 

En un futuro (muy parecido estéticamente al de Blade Runner), podremos reemplazar los órganos enfermos de nuestro cuerpo comprando otros modernísimos. La empresa The Union es quien crea estas joyas bioténicas y las vende a millón, aunque ofrece al cliente la posibilidad de pagar cómodamente en varios plazos. Pero que no se te pase ni un puñetero plazo, porque si no vendrán los repo men a cobrar: te dejarán atontao con una táser y después te rajarán con los cuchillos de Arguiñano y se llevarán tu hígado, páncreas, riñón u órgano en cuestión dejándote tirao y desangrándote por ahí.

Jude Law y su amiguito Forest Whitaker son los encargados de recuperar los órganos de los morosos. Y lo hacen como la cosa más normal del mundo, porque "un trabajo es un trabajo" aunque se trate de ir rebanando personas. Los problemas comienzan cuando Jude Law tiene un accidente en el trabajo y le transplantan un órgano. . . mira por donde, ahora le da algo de cosilla eso de rajar personas. Ahora empieza a plantearse que los órganos son muy caros y los plazos de pago muy cortos, que la gente tiene familia. . . que a lo mejor no puede pagar y que le van a petar!!! Esto de no tener Seguridad Social es una mierda, la falta de ética en las empresas biotécnicas otra, y la mente aséptica de su colega respecto al trabajito, otra más. 

Aunque la peli tiene partes en las que dices: vengaaaaaaaaaa (porque aunque sea de ciencia ficción, hay veces en las que tienes que añadirle un plus de imaginación), también tiene sus puntos originales. Basado en la novela Repossesion Mambo de Eric Garcia, pienso que el film no deja indiferente a nadie (te guste o no, siempre habrá algo que pensar sobre la salvajada "futurista" del negocio de los órganos, cómo las grandes empresas sanitarias exprimen - literalmente - a sus clientes y cómo es difícilísimo escapar del adorado sistema). Pienso que si no tenéis nada mejor que hacer podéis echar el rato con esta peli. Al final se os quedará el estribillo de venta del jefe de The Union (Liev Schreiber): "Se lo debe a su familia; se lo debe a sí mismo" y aprenderéis una buena lección: cuidadín con lo que firmamos.

No sé por qué, pero no me apetece darle menos...

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